Indiscutiblemente, la educación ofrecida por una sociedad a los seres humanos que la habitan condiciona de manera inexorable el grado de libertad con el que serán capaces de vivir. Este es un principio en el que realmente creo pues el ser humano debe ser preparado para ser capaz de tener criterio propio, mirar con sentido crítico la realidad que le rodea y tener una mínima capacidad de elección sobre si lo que le está ocurriendo es bueno o malo para su desarrollo integral.
8 Mayo 2007
Armario (artículo de Manuel Vicent)
ARMARIO
Manuel Vicent
Por fin llegó el día en que, al abrir un armario, le cayó el cadáver encima. Al parecer no se trataba de un fiambre humano, como en las novelas de misterio, sino de un montón de objetos olvidados que, de pronto, se derrumbaron y estuvieron a punto de aplastarle. Así comenzó para este hombre la revelación. En ese momento se dio cuenta de que vivía rodeado de cosas inútiles que no le interesaban absolutamente nada. Tenía montones de libros apilados en las sillas que nunca leería; cajas llenas de revistas, catálogos y recortes de periódicos bajo las camas, trajes apolillados en los arcones, que ya no se podía abrochar; zapatos viejos en las cajoneras, docenas de envases de medicinas caducadas; sobres de bancos, facturas, cartas y recibos; aparatos ortopédicos de algún antepasado muerto, la bicicleta estática que no usaba, trastos y cacharros por todas partes, antiguos regalos de boda y recuerdos de viajes. La sensación de estar rodeado de elementos estúpidos que coartaban su espacio y amenazan con ahogarle se convirtió en una psicosis angustiosa al transferirla igualmente a personas, ideas y fantasmas, que penetraban diariamente en su vida por todas las ventanas con la intención de estrangularle. Aquel día decidió hacer limpieza. Convencido de que nada hay más profundo que el vacío ni más bello que una pared blanca comenzó a regalar muebles, a vaciar armarios, a meter los cachivaches más insospechados en bolsas de basura y a tirarlo todo en el contenedor de la esquina. Fue un trabajo heroico que duró varias jornadas, en las que no se permitió ninguna duda, ninguna nostalgia. En la casa sólo quedaron una cama, una mesa, cuatro sillas, muy pocos libros, unos cubiertos y algunos platos, una botella de whisky, jabón y cepillo de dientes, sales de baño, cinco cuadros muy escogidos y el equipo de música, que ahora hacía sonar un concierto de Mozart para clarinete y orquesta cuyas notas reverberan con una nitidez extraordinaria por primera vez en un espacio desnudo. Al experimentar en su interior la poderosa carga que liberaba el vacío, mientras sonaba Mozart, se juró llevar esa ardua conquista también a su vida. En adelante ningún odio ni resentimiento ensuciarían su cerebro, no dejaría que ningún idiota le robara un segundo de su tiempo, ninguna comida basura entraría en su cuerpo como tampoco ninguna noticia estúpida alimentaría su espíritu. Era consciente de que sólo así, al abrir el armario, no le volvería a caer su propio cadáver encima.
© Diario EL PAÍS S.L.
Uso de ADONDE, ADÓNDE, DONDE, DÓNDE
Fuente: REAL ACADEMIA DE LA LENGUA
ADONDE
1. Adverbio relativo de lugar que expresa la dirección de un movimiento. Es palabra átona y por ello se escribe sin tilde, a diferencia del adverbio interrogativo o exclamativo adónde. Funciona, a modo de conjunción, introduciendo oraciones de relativo con antecedente o sin él: «Desciende a los infiernos, adonde va a buscarlo la Diosa Madre» (Cousté Biografía [Arg. 1978]); «Regresamos adonde nos esperaba el taxi» (VLlosa Tía [Perú 1977]). También puede escribirse en dos palabras: a donde. Aunque hasta ahora se venía recomendando un uso especializado de ambas grafías: adonde -con o sin antecedente expreso- y a donde -sin antecedente expreso-, esta recomendación no ha cuajado en el uso y hoy se admite como correcto el empleo indistinto de ambas formas: «Esperamos nerviosos el mediodía en el lugar a donde hemos sido conducidos» (Laín Descargo [Esp. 1976]); «Vaya a donde quiera, descanse» (Andrade Dios [Arg. 1993]).
2. En el español actual debe evitarse el uso arcaico de adonde y a donde para indicar situación (‘en donde’): *«Será mejor encontrar el sitio sagrado a donde va a ocurrir la aparición» (Aridjis Comedia [Méx. 1989]); *«Andrés Trapiello ha escrito buenas y curiosas anécdotas de ese bar, adonde entrevisté a Italo Calvino» (Mundo [Esp.] 15.12.96). En estos casos debe usarse el adverbio relativo donde, opcionalmente precedido de en.
3. Como preposición (adonde) o locución prepositiva (a donde) se utiliza, en la lengua coloquial, con el significado de ‘junto a’ o ‘a casa de’: «El mozárabe regresó adonde Guacelmo, que se había puesto a rezar frente a la cruz» (Torbado Peregrino [Esp. 1993]); «Beatriz y Vicente se han ido a donde su tía» (Chase Pavo [C. Rica 1996]); «Esa misma tarde volvió adonde Prato» (UPietri Oficio [Ven. 1976]). Con este sentido, puede usarse también donde.
4. Es incorrecto utilizar adonde y a donde precedidos de preposición: *«El club de los corazones solitarios…, [...] hacia adonde algunos [...] miraban entre la nostalgia y la ironía» (SchzOstiz Infierno [Esp. 1995]). En estos casos debe suprimirse la preposición o emplear el adverbio relativo donde.
Cuando el verbo implica movimiento, para indicar destino, pueden emplearse las formas a donde (o adonde) y donde,
siendo más frecuente el uso con preposición: Iré a donde tú vayas / Iré donde tú vayas; La casa adonde te llevo
está cerca / La casa donde te llevo está cerca.
ADÓNDE
1. Adverbio interrogativo o exclamativo que significa ‘a qué lugar’. Es tónico y por ello se escribe con tilde, a diferencia del adverbio relativo adonde. Introduce enunciados interrogativos o exclamativos directos y subordinadas interrogativas o exclamativas indirectas: «¿Y adónde llegaremos?» (Ocampo Cornelia [Arg. 1988]); ¡Adónde hemos ido a parar!; «No sé adónde ir» (NHerald [EE. UU.] 9.4.97); ¡Mira adónde nos ha llevado tu intransigencia! No existe justificación para censurar la escritura de este adverbio en dos palabras: a dónde, documentada desde siempre en todo tipo de textos. Así, son igualmente aceptables las grafías adónde y a dónde: «Esas seducciones, ¿qué significaban, a dónde conducían?» (Edwards Anfitrión [Chile 1987]); «No sé a dónde queréis llegar los dos» (BVallejo Trampas [Esp. 1994]).
2. En el español actual debe evitarse el uso arcaico de adónde y a dónde sin valor de movimiento: *«Me preguntó Carlitos, mi hijo, que adónde había estado» (LpzPáez Herlinda [Méx. 1993]); *«¿A dónde están tus dioses?» (Gala Ulises [Esp. 1975]). En estos casos debe usarse el adverbio dónde, opcionalmente precedido de en.
3. Es incorrecto utilizar adónde y a dónde precedidos de preposición: *«¿Hacia adónde?» (Álvarez Catedral [Chile 1995]); *«Corro sin despedirme, sin saber hacia a dónde voy» (Pinto Despertar [C. Rica 1994]). En estos casos debe usarse el adverbio dónde. La anteposición de preposición no es incorrecta cuando adónde encabeza oraciones interrogativas indirectas que constituyen término de preposición: «Hablábamos sobre todo de adónde iremos a parar» (Chacel Barrio [Esp. 1976]); «Violeta no tiene idea de a dónde van a parar sus tapices» (Serrano Antigua [Chile 1995]); «Le interroga acerca de adónde va» (Castilla Psiquiatría 1 [Esp. 1979]).
Cuando el verbo implica movimiento, para indicar destino, pueden emplearse las formas a dónde (o adónde) y dónde:
¿A dónde vas? / ¿Adónde vas? / ¿Dónde vas?
Departamento de Español al día
RAE
Un chihuahua en el congelador

Un chihuahua sobrevivió varias horas en un congelador adonde fue a parar después de que cinco ladrones que entraron a roban en una casa de California no encontraran mejor lugar para el animal. Ahora se enfrentan a cargos por robo y crueldad contra animales.
El caso tuvo lugar en Lancaster, a 80 kilométros al norte de Los Ángeles, donde la policía detuvo el miércoles a un adulto y cuatro adolescentes acusados del robo, pero el dueño de la casa denunció también que su perrito chihuahua había desaparecido. Tras el testimonio de los ladrones, el animal fue encontrado vivo en el congelador y es probable que se recupere, según indicó el veterinario que lo examinó.
