BLOG DE LENGUA / Juan Antonio Belmonte (IES SANJE)

27 octubre 2008

Esquema de contenidos de un fragmento de LA CASA DE BERNARDA ALBA

Archivado en: ESQUEMAS / RESÚMENES — 112 @ 11:09

FRAGMENTO DEL PRIMER ACTO:

(Sale la Criada)  

Criada: Ya tengo el doble de esas campanas metido entre las sienes.  

La Poncia: (Sale comiendo chorizo y pan) Llevan ya más de dos horas de gori-gori. 

Han venido curas de todos los pueblos. La iglesia está hermosa. En el primer responso 

se desmayó la Magdalena.  

Criada: Es la que se queda más sola.  

La Poncia: Era la única que quería al padre. ¡Ay! ¡Gracias a Dios que estamos solas un 

poquito! Yo he venido a comer.  

Criada: ¡Si te viera Bernarda…!  

La Poncia: ¡Quisiera que ahora, que no come ella, que todas nos muriéramos de 

hambre! ¡Mandona! ¡Dominanta! ¡Pero se fastidia! Le he abierto la orza de chorizos.  

Criada: (Con tristeza, ansiosa) ¿Por qué no me das para mi niña, Poncia?  

La Poncia: Entra y llévate también un puñado de garbanzos. ¡Hoy no se dará cuenta!  

Voz (Dentro): ¡Bernarda!  

La Poncia: La vieja. ¿Está bien cerrada?  

Criada: Con dos vueltas de llave.  

La Poncia: Pero debes poner también la tranca. Tiene unos dedos como cinco ganzúas.   

Voz: ¡Bernarda!   

La Poncia: (A voces) ¡Ya viene! (A la Criada) Limpia bien todo. Si Bernarda no ve relucientes las cosas me arrancará los pocos pelos que me quedan.  

Criada: ¡Qué mujer!  

La Poncia: Tirana de todos los que la rodean. Es capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año sin que se le cierre esa sonrisa fría que 

lleva en su maldita cara. ¡Limpia, limpia ese vidriado!  

Criada: Sangre en las manos tengo de fregarlo todo.  

La Poncia: Ella, la más aseada; ella, la más decente; ella, la más alta. Buen descanso 

ganó su pobre marido.  

 

 

ESQUEMA DE CONTENIDOS: 

1. Funeral por el marido de Bernarda:

1.1. Las criadas no parecen afectadas por su muerte.

1.2. Le quitan comida a Bernarda.

2. La Poncia califica negativamente a Bernarda:

2.1. Autoritaria, fría y altiva.

2.2. Obsesionada por la limpieza y el qué dirán.

2.3. La Poncia la teme.

 

 

 

 

 

 

 

 

26 octubre 2008

Prueba de Selectividad: novedades para el 2010 / El PAÍS

Archivado en: BACHILLERATO, PRENSA — 112 @ 22:39

Una selectividad en cinco idiomas

El examen oral de idioma extranjero podrá hacerse en inglés, francés, alemán, italiano o portugués – En todas las pruebas se elegirá entre dos ejercicios

SUSANA PÉREZ DE PABLOS - Madrid - 26/10/2008

Los estudiantes que entren en la universidad en el futuro deben demostrar que saben hablar correctamente alguno de estos cinco idiomas: alemán, francés, inglés, italiano o portugués, las lenguas más habladas en la UE. Podrán además mejorar su nota para acceder a algunas universidades si son muy buenos en las materias que esos centros valoran más, presentándose a un examen optativo.

Los estudiantes que entren en la universidad en el futuro deben demostrar que saben hablar correctamente alguno de estos cinco idiomas: alemán, francés, inglés, italiano o portugués, las lenguas más habladas en la UE. Podrán además mejorar su nota para acceder a algunas universidades si son muy buenos en las materias que esos centros valoran más, presentándose a un examen optativo. Por ejemplo, si se pretende estudiar Arquitectura, la prueba adicional podría ser dibujo técnico. (más…)

19 octubre 2008

Muchos títulos y pocas letras / Reportaje de EL PAÍS

Archivado en: MISCELÁNEA, PRENSA — 112 @ 23:08

Mucho título y pocas letras

Las carencias gramaticales de los universitarios son un obstáculo para encontrar trabajo – Bastantes no pasarían el examen de ingreso al bachillerato de hace varias décadas

JOSÉ LUIS BARBERÍA 19/10/2008

La sociedad no cree que hablar y escribir bien sean clave para el éxito social

La ortografía española es de las más fáciles, además de muy fonética

Algunos entendidos opinan que el deterioro empezó con la LOGSE

“El mal uso de la lengua alcanza a los profesores”, afirma una experta

El ‘chateo’ juvenil conlleva el apresuramiento y la precipitación

“Eso de que la gente lee cada vez menos es un tópico falso”, dice un docente

No está demostrado que el bilingüismo incida en el problema

Los medios y las nuevas tecnologías empobrecen el idioma

 

Buena parte de los universitarios no superaría hoy el listón gramatical (dos faltas de ortografía o tres de puntuación acarreaban el suspenso) que se aplicaba décadas atrás a los alumnos de nueve años en el examen de ingreso al bachillerato.

Buena parte de los universitarios no superaría hoy el listón gramatical (dos faltas de ortografía o tres de puntuación acarreaban el suspenso) que se aplicaba décadas atrás a los alumnos de nueve años en el examen de ingreso al bachillerato. Nuestros estudiantes hablan, por lo general, un castellano pobre y, a menudo, impostado, porque el sistema educativo ha descuidado en los últimos tiempos la enseñanza de la lengua, y porque tampoco la sociedad cree que hablar y escribir bien sea fundamental para el desarrollo intelectual y el éxito social y profesional. Ésa es al menos la opinión de una amplia mayoría de docentes convencidos de que asistimos a un proceso de deterioro en el buen uso de la lengua.

(más…)

16 octubre 2008

La lectura y los valores humanos, por Antonio Pérez

Archivado en: LECTURAS, MISCELÁNEA — 112 @ 23:22

LA LECTURA Y LOS VALORES HUMANOS 
Antonio Pérez

El lenguaje es una facultad maravillosa que ha sido concedida a distintas especies de seres vivos para relacionarse entre sí o intercambiar información. El lenguaje verbal es una facultad específicamente humana. La palabra es un elemento milagroso, articulador, espina dorsal de toda comunicación humana. La palabra proyecta una potencia formidable: tremenda fuerza creadora y capacidad evocativa; es un elemento esencial en toda relación interpersonal. La palabra encierra un germen vivificante o un gusano destructor, según se emplee, al igual que todos los demás actos que ejecuta el hombre. La palabra escrita es, puede ser, una herramienta precisa, rigurosa, solemne y perdurable. Es el medio por excelencia para describir o interpretar la realidad y expresar emociones, sentimientos, deseos, fracasos, aspiraciones, anhelos, desengaños, en suma, toda experiencia personal, real o imaginaria, y toda vivencia espiritual, pues al fin y al cabo, la especificidad de esta función es inherente a la persona. La palabra es un vehículo idóneo para la comunicación. Y la palabra escrita es como si el verbo quedara cincelado en piedra, como el manejo de una materia dúctil y maleable, cuando la líquida tinta se adhiere al papel; fija y estable cuando ésta se seca y el texto queda petrificado.

Afortunadamente, la palabra existe, para consuelo del hombre. Y existe también la comunicación y su necesidad. Existen, pues, mensajes que comunicar. Gracias a Dios, por poder contar con un instrumento sutil, excelente y sublime capaz de expresar la belleza, el amor, la tristeza, la soledad, la consolación, el pensamiento; con un soporte para las relaciones sociales; con la poesía, o la palabra esencial, pura y descarnada. Importante debe ser también el mensaje, el contenido que se transmite, pese a que muchas veces éste quede reducido a la mera forma, al adorno externo del envase, a lo superficial, pues la literatura, por ser el arte del uso de la palabra puede ceñirse a esta ensimismada función. 

Los mensajes se pueden adscribir a distintas categorías de contenido. Por lo cual, es necesario que exista un mensaje integrador, fundamental, que incluya y dé sentido a todos los demás. Una razón última, absoluta, que los justifique a todos. Un mensaje superior y verdadero. Si esto así no fuera, no habría necesidad de comunicar nada, o la maravillosa perfección de esta facultad no se correspondería con un objeto digno de ser transmitido. La palabra no puede ser un hueco cascarón que retiñe en un inmenso vacío existencial y deja al hombre huérfano, perdido en un océano de sombras.

La razón de ser de la literatura es crear, fijar, instruir, educar, entretener, acompañar e indagar en la representación de todas las realidades posibles (gracias a ella); transmitir valores, reflexionar acerca de la condición humana, la vida, la muerte y nuestro paso por el mundo. El libro es un medio eficaz y único y para compartir con el lector los valores de un mundo real o ficticio, para interpretar la realidad representada, dar a conocer formas de pensamiento, expresar contenidos mentales o espirituales, relativos al mundo, la sociedad, la persona o cualquier tipo de relación. Es también un medio idóneo para fijar y asentar el lenguaje, enriquecerlo y preservarlo, perpetuando voces para que no caigan en desuso en una lengua, por avatares históricos, por ignorancia del propio bagaje cultural que tiene un pueblo -o precisamente por la falta de lectura-, y que conviene desempolvar antes de recurrir a la importación de vocablos extraños.
La literatura no es, no debiera ser un artículo de consumo para atiborrar la mente de confusión y abotargarla con fábulas que no despiertan o no invitan al lector a desear una realidad mejor o más bella. Debe más bien orientarle, sugerirle y alentarle en su búsqueda personal. No se pretende aquí menospreciar la importancia del esparcimiento, sino realzar la labor educativa que la lectura debe ejercer. El libro puede y debe ser el mejor amigo, la mejor guía que oriente e ilumine la senda de nuestra adolescencia y juventud con modelos estimulantes, valores ejemplares a imitar o admirar. En la quietud y el silencio, el ser humano encuentra el reposo necesario para leer y meditar, para acallar su alma y ordenar su casa.

¡Qué privilegiado es el ser humano por el hecho de disponer de la palabra, de la lectura y la literatura para expresar y comprender ideas y mensajes, más livianos o más graves, sin excluir nada de lo que se puede abarcar! No es un don cualquiera éste, no es una facultad intrascendente. Es la capacidad que dignifica y eleva a la persona al nivel que le corresponde como criatura de Dios para relacionarse, para entablar contacto y abrirse al mundo, para conocer y comprender a otras culturas, a nosotros mismos, a nuestros semejantes; para recibir y emitir mensajes, no a ras de cotidiana supervivencia, sino cargados de la razón que justifica su existir. Para intentar comprender el mundo, para instruirse y orientarse. Porque la palabra bien usada ennoblece, ayuda al ser humano a ocupar su sitio, a ser más sensible y más amable con los demás. Es más fácil amar, es imposible no hacerlo cuando se comprende. De aquí se deduce la necesidad de un mensaje fundamental. El hombre vive para conocerlo y manifestarlo. O lo que es lo mismo, la verdad existe. Es posible acceder a ella por la palabra: leyendo, libando néctares en el jardín de la literatura. Y el hombre cuenta con un recurso excelente para llegar a conocerla y proclamarla. Este es el objeto de su vida y esta ha de ser su meta. En el principio era el Verbo…

13 octubre 2008

Dictado: El culpable de la crisis

Archivado en: DICTADOS — 112 @ 22:24

El culpable de la crisis

Hace algún tiempo, cuando las cosas iban bien, entré en Internet aconsejado por un amigo para hacer algunas inversiones en bolsa. Empecé comprando algunos valores y un par de warrants, sea lo que sea eso. Pero luego me fui animando y, sin darme cuenta, le di a un botón que no era. De repente vi en los indicadores que caía la bolsa de Tokio. Intenté darle al ‘deshacer’, pero hice algo mal y cayó Wall Street. Intentando arreglarlo dejé sin fondos a algunos bancos. Cuando vi la que había liado, cerré el ordenador y disimulé.

J.Cebrián

8 octubre 2008

DICTADO: Parábola de la educación

Archivado en: DICTADOS — 112 @ 22:32

PARÁBOLA DE LA EDUCACIÓN

    Iba un hombre caminando por el desierto cuando oyó una voz que le dijo:

    -Coge del suelo los guijarros que quieras, ponlos en tu bolsillo y mañana te sentirás, a la vez, triste y contento.

    Aquel hombre obedeció. Se inclinó, recogió un puñado de guijarros y se los metió en el bolsillo.

    A la mañana siguiente vio que los guijarros se habían convertido en diamantes, rubíes y esmeraldas. Y se sintió feliz y triste. Feliz, por haber cogido guijarros; triste, por no haber cogido más.    

William Cunningham

6 octubre 2008

Hilando sinónimos (relato de Juana Castillo Escobar)

Archivado en: LECTURAS — 112 @ 20:40

Hilando sinónimos

    Mañana de invierno. Un día cualquiera, en una ciudad cualquiera.
    La jornada, heladora, ha conseguido que la escarcha matutina se haya amalgamado sobre los adoquines formando una peligrosa pista de patinaje por la que Juan Despeño Rueda camina con precaución, teme resbalar. Se dirige hasta la parada del autobús, a pocas manzanas de su casa, para ir al trabajo. Sonríe cada vez que algún convecino, o viandante menos avispado, se despatarra sobre el asfalto y está a punto de besar el suelo. Piensa: Es un día magnífico para circular hilando sinónimos. Ayer conseguí un buen número gracias al frío. Hoy puedo hacer lo mismo a cuenta de la gruesa capa de hielo, pero no serán sinónimos de hielo, no, serán sobre las caídas que produce el hielo, veamos: caída, puede ser de la hoja, de la Bolsa, del pelo…, de cabello yo ando bien, todavía -y acto seguido se mira en la luna de un escaparate, luego se atusa los aladares y anda con más soltura y menos precaución-. A ver, continuemos: descenso, del ascensor…; prolapso, suele sucederle a las mujeres…; decadencia, de la sociedad, de un imperio…; bajada, de interés (eso está bien)…; recaída: o es que te caes dos veces o continúas enfermo…; tumbo…
    Entonces Juan Despeño dio el primer tumbo de la mañana. Una baldosa levantada, que no vio, le hizo tambalearse como un tentetieso pero él, presumido por demás, logró enderezase como un junco tras ser acamado por el fuerte viento. ¡Uy -exclama para sí-, qué cerca he estado de darme una buena costalada! Como la señora esa de la acera de enfrente…Despeño no logra aguantar la risa. Las caídas han sido lo que más gracia le han hecho desde que era niño. Las caídas de los demás, no las propias.
Bien, sigamos, ¿por dónde iba? ¡Ah, sí, los sinónimos! Culada, como la que acabo de presenciar; esa mujer, desde luego, si hubiera tenido nariz en el trasero se la habría machacado; costalada; pechugón; zapatazo; guarrazo; tozolada; revolcón; hocicar…
    Con tanto sinónimo, con tanto mirar a uno y otro lado de la calle para ver cómo otros viandantes patinan sobre el hielo, Juan no se da cuenta del pequeño socavón que se abre bajo sus pies. Da un paso, pierde el equilibrio, sus piernas, muy largas, es como si se le anudaran y rueda por la acera aterrizando unos pocos metros más allá. Acaba empotrado en la boca abierta de una alcantarilla, de tal forma, que no hay modo de sacarle. Los usuarios del autobús, que aguardan en la parada cercana, rompen la fila para tratar de ayudar a aquel hombre que ha quedado hecho una uve frente a sus ojos. Unos le miran con cara de espanto; otros quieren ayudar, preguntarle cómo se encuentra, pero la risa no les permite abrir la boca por miedo a soltar una carcajada; otros, los más osados, asiéndole por los hombros, intentan desempotrarle de la voraz alcantarilla que no suelta su presa así como así. Juan pide con un hilo de voz:
- Déjenme. Por Dios, no tiren de mí. Creo que me he roto.
    Alguien avisa a los bomberos. Estos llegan a los pocos minutos. Tras evaluar la situación, y los posibles daños, traen del coche un arnés que le pasan a Juan bajo los brazos, luego lo atan a su pecho, después lo sujetan al grueso tronco de un plátano centenario. Bien seguro el accidentado, dos bomberos fueron cortando con una cizalla de grandes dimensiones el hierro en torno a la boca de la alcantarilla. Una vez rescatado, los espectadores prorrumpen en vítores y aplausos dedicados al valeroso cuerpo de bomberos. Llega el autobús y, rápido, desaparecen todos los mirones.
Sobre la acera helada, desplomado, aguarda Juan la ambulancia. El jefe de los bomberos que le han atendido le dice que se teme que tenga roto algo más que el traje.
    En soledad, mientras espera, continúa hilvanando sinónimos: he besado el suelo; menudo costalazo; quién me iba a decir que me apearía del burro por las orejas; creo que esto es algo más que la rotura del traje: estoy reventado, destruido, aplastado, partido, rasgado, herido, en carne viva, infecto, ¡¡¡coronel no sé qué, no siento las piernas!!! Creo que me estoy apagando…, pero, ésta, ha sido la mejor culada que he visto en toda mi vida…, si no se tratara de la mía.    

JUANA CASTILLO ESCOBAR

4 octubre 2008

El abandono escolar ya pasa factura (El País)

Archivado en: PRENSA — 112 @ 13:55

 

El abandono escolar ya pasa factura

Muchos jóvenes que dejaron las aulas en busca de empleo fácil en turismo y construcción se encuentran hoy sin título y sin trabajo – La crisis fuerza a decenas de miles a volver a clase

ELISA SILIÓ 04/10/2008

El abandono escolar, una opción que se hizo fácil en la España del turismo y la construcción, empieza a pasar factura. El trabajo ya escasea, y los jóvenes se encuentran ahora sin empleo, y además sin cualificación.

El abandono escolar, una opción que se hizo fácil en la España del turismo y la construcción, empieza a pasar factura. El trabajo ya escasea, y los jóvenes se encuentran ahora sin empleo, y además sin cualificación.

Los datos se despachan rápido: El 31% de los adolescentes en España no aprueban la ESO. El otro 69% continúa, pero un 28% de ellos no conseguirá un título de bachillerato o FP de grado medio, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La tasa de los que abandonan en esa etapa es más dramática en hombres (35,8%) que en mujeres (23,8%), y en total dobla la media europea. Sólo Portugal y Malta están por detrás de España. (más…)

Los docentes piden más apoyo (El País)

Archivado en: PRENSA — 112 @ 13:49

Ver artículo en El País (29/09/2008)

 

Los docentes piden más apoyo

Los sindicatos demandan un mayor compromiso de las administraciones y el 7% del PIB para educación

E. S. - Madrid - 29/09/2008

Ni las leyes, ni el Parlamento, ni siquiera los libros de texto influyen tanto en la educación de un niño como los profesores. Éstos son los que verdaderamente implantan las leyes, los contenidos de cada materia. Una profesión muy vocacional, como muestran las encuestas. Tres de cada cuatro profesores españoles no se siente valorado por la Administración, según la encuesta de laFundación Hogar del Empleado (Fuhem) y, menos aún, por la sociedad (88%). Pero, pese a todo, tan sólo dos de cada diez docentes cambiaría su profesión. (más…)

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