El desencantado se arrojó a la calle desde el décimo piso. A medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común…, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo: había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.
Gabriel García Márquez

Nota del editor del blog: Me he permitido la libertad de ponerle un título, variar algún signo de puntuación una palabra e introducir una palabra que no estaba en el original.
Comentario por 112 — 22 Mayo 2009 @ 12:29