BLOG DE LENGUA / Juan Antonio Belmonte (IES SANJE)

11 octubre 2010

Microrrelato y dictado sobre la amistad

Archivado en: DICTADOS, MICRORRELATOS — 112 @ 11:12

Dos amigos viajaban por el desierto y discutieron. Uno acabó dando al otro una bofetada. El ofendido se agachó y escribió con sus dedos en la arena: “Hoy mi mejor amigo me ha dado una fuerte bofetada en la cara”. Continuaron el trayecto y llegaron a un oasis, donde decidieron bañarse. El que había sido abofeteado y herido empezó a ahogarse. El otro se lanzó a salvarlo. Al recuperarse del posible ahogamiento, tomó un estilete y empezó a grabar unas palabras en una enorme piedra. Al acabar se podía leer: “Hoy mi mejor amigo me ha salvado la vida”. Intrigado su amigo, le preguntó:

–¿Por qué cuando te hice daño escribiste en la arena y ahora escribes en una roca?

Sonriente, el otro respondió:

–Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir la ofensa en la arena, donde el viento del olvido y del perdón se encargará de borrarla y olvidarla. En cambio, cuando un gran amigo nos ayuda o nos ocurre algo grandioso, es preciso grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento de ninguna parte del mundo podrá borrarlo.

Leyenda árabe

2 abril 2010

Dictado y microrrelato: Sin salida

Archivado en: DICTADOS, MICRORRELATOS — 112 @ 12:51

Desde lo alto del tejado, Casandra se sintió tan pequeña, tan frágil y temblorosa, que cerró los ojos para tapar la realidad. Pero el viento soplando contra su cuerpo le hizo reparar que era víctima de una equivocación. Volvió a mirarse, indignada, y quiso gritar al cielo su enérgica protesta; pero sólo abrió la boca sin que del fondo de la garganta surgiera la voz que esperaba. Con angustia, con íntima desesperación, se detuvo sobre la cornisa, sabiendo de antemano que debía repetir aquel acto que apagó su última forma de vida. Si, como sospechaba, era cierto lo que decían acerca de los de su especie, ella tendría que hacerlo siete veces para enterarse por fin qué otro perfil le deparaba el destino. Sin embargo, esto no la contuvo; era como dar vueltas interminablemente a un manubrio, algo que siempre había hecho y que haría también en la fase ulterior. Entonces, ya resignada, inclinó lentamente la cabeza y mientras caía apenas si pudo soltar un apagado maullido.

Carlos Rengijo

12 marzo 2010

DICTADO Y MICRORRELATO DESCRITIVO: LA SOLEDAD NO TIENE VERBOS

Archivado en: DICTADOS, MICRORRELATOS — 112 @ 19:46

LA SOLEDAD NO TIENE VERBOS

Un piso vacío con las paredes mohosas y las maderas carcomidas. Humedades y rotos. Silencio solitario y triste, suelos crujientes y goteras. Habitaciones deshabitadas. Insectos y roedores. Cuadros torcidos, muebles desarmados y periódicos por los suelos. Puertas que no se cierran y ventanas que no se abren. Cristales traslúcidos, telas de araña y suelos rotos. Aire sucio, luz tímida y polvo omnipresente. Escalones peligrosos, buhardilla sombría, trastos olvidados y baúles sin recuerdos. Fotos de extraños, caras pálidas y rostros infelices.

FUENTE: www.carloscapote.com/cuentos/lasoledadnotieneverbos#more-20

28 febrero 2010

Dictado: La educación, según Rousseau

Archivado en: ARGUMENTAR, DICTADOS, EDUCACIÓN — 112 @ 00:22

Nacemos débiles, necesitamos fuerzas; nacemos desprovistos de todo, necesitamos asistencia; nacemos estúpidos, necesitamos juicio. Todo cuanto no tenemos en nuestro nacimiento y que necesitamos de mayores nos es dado por la educación. Esta educación nos viene de la naturaleza, o de los hombres o de las cosas. El desarrollo interno de nuestras facultades y de nuestros órganos es la educación de la naturaleza; el uso que nos enseñan a hacer de tal desarrollo es la educación de los hombres; y la adquisición de nuestra propia experiencia sobre los objetos que nos afectan es la educación de las cosas. Así, pues, cada uno de nosotros es formado por tres clases de maestros. El discípulo en el que sus lecciones diversas se oponen se halla mal educado, y nunca estará de acuerdo consigo mismo. Aquel en quien todas ellas coinciden en los mismos puntos y tienden a los mismos fines, va solo a su meta y vive consecuentemente. Sólo éste se halla bien educado.

Jean-Jacques Rousseau, Emilio o la educación (comienzo del libro I)

16 enero 2010

DICTADO, MICRORRELATO Y MORALEJA: El chino y el arroz

Archivado en: DICTADOS, MICRORRELATOS — 112 @ 19:46

Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de su esposa, cuando vio a un hombre chino poniendo un plato con arroz en la tumba vecina. El vecino se dirigió al chino y le preguntó: “Disculpe, señor, ¿de verdad cree usted que el difunto vendrá a comer el arroz…?”

Y el chino respondió: “Sí, cuando el suyo venga a oler sus flores…”

Moraleja:

Respetar las acciones y opiniones del otro  es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener. Las personas son diferentes, por lo tanto actúan  y piensan de modo diferente. No juzgues, solamente comprende; y, si no puedes comprenderlo, respétalo.

28 octubre 2009

Dictado y microrrelato express de Eduardo Cruz

Archivado en: DICTADOS, MICRORRELATOS — 112 @ 17:50

Con spray, escribió en la pared: “Muera el dictado”… Quienes lo leían pensaban que se trataba de la protesta de un alumno contra las clases de Lengua y Literatura… Mientras tanto, el anarquista se lamentaba de lo poco que duraba un spray y de lo mucho que estaba durando el dictador.

Fuente: masclaroagua.blogspot.com

13 octubre 2009

DICTADO Y MICRORRELATO: VELATORIO

Archivado en: DICTADOS, MICRORRELATOS — 112 @ 10:54

  VELATORIO | Milenia-Fénix (seudónimo)

   
    Están ahí fuera. Oigo el arañar de sus antenas contra la puerta, el rascar de sus patas en los baldosines del rellano. El zumbido crece y crece en volumen, hasta entonar una sinfonía macabra, un réquiem de vibraciones.

     Pero no les dejaré entrar, aunque amasen entre sus patas un ariete de barro con el que derribar las puertas.

    Me niego a que den el último adiós a mi hijo. No quiero conservar la imagen de Gregorio rodeado de una multitud de escarabajos, en actitud de adoración ante su ídolo caído.

                                                                                                                                         Ver fuente: Blog “La alquimia de las palabras”

15 julio 2009

MURIÓ DE HAMBRE

Archivado en: ARGUMENTAR, DICTADOS, LECTURAS — 112 @ 08:32

Murió de hambre. Un hermano nuestro ha muerto de hambre, en Madrid, en pleno día, sobre el empedrado de la calle. Esta noticia es de ayer, pero lo mismo podría ser de la víspera, o de la antevíspera, o de hace un mes, o ciento. La fiera tiene su cubil y su ración de carne palpitante; pero hay en estas sociedades que se llaman a sí propias civilizadas hombres que carecen de un boquete bajo techado en que cobijarse y que, faltos de todo, se acuestan donde los perros vagabundos repugnarían hacerlo, y viven -o mueren, ¿no sería mejor?- de lo que sería un detritus hasta para los gusanos que surgen y se regodean en los cuerpos muertos. ¡Pobres transeúntes de la vida, consagrados reyes de la creación por decreto de la Historia Natural que enseñan en los colegios, y destituidos de cuantos derechos alcanzan a los micos!

Bueno, pues al día siguiente de celebrarse una fiesta de Caridad por la aristocracia, un hombre en Madrid murió de hambre.

Alejandro Sawa: Iluminaciones en la sombra (1901)

3 julio 2009

Dictado y microrrelato: Caída libre

Archivado en: DICTADOS, MICRORRELATOS — 112 @ 12:46

   Un día un hombre despertó y descubrió que había dormido toda la noche en el techo y que, aún más grave, seguía en el techo al momento de descubrirlo.  Saltó y saltó tratando de volver al suelo, pero todo fue en vano. Por más que saltó desde la lámpara, continuaba en el techo. Así, desesperado, salió de la casa por una ventana y cayó en el cielo.

   Todavía está cayendo, solitario, esperando que se le atraviese algún planeta compasivo. 

Rubén Martínez (47 ideas para una novela)

 

21 junio 2009

Dictado y microrrelato: Velatorio

Archivado en: DICTADOS, MICRORRELATOS — 112 @ 23:06

    VELATORIO | Milenia-Fénix (seudónimo)


   Están ahí fuera. Oigo el arañar de sus antenas contra la puerta, el rascar de sus patas en los baldosines del rellano. El zumbido crece y crece en volumen, hasta entonar una sinfonía macabra, un réquiem de vibraciones.

   Pero no les dejaré entrar, aunque amasen entre sus patas un ariete de barro con el que derribar las puertas.

   Me niego a que den el último adiós a mi hijo. No quiero conservar la imagen de Gregorio rodeado de una multitud de escarabajos, en actitud de adoración ante su ídolo caído.

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