BLOG DE LENGUA / Juan Antonio Belmonte (IES SANJE)

22 Septiembre 2009

PRENSA: “EL NIVEL DE ESTUDIOS DE LA MADRE ES EL FACTOR QUE MÁS INFLUYE EN EL DEVENIR EDUCATIVO DE LOS HIJOS” (EL MUNDO)

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Puede haber ordenadores, puede haber pizarras digitales, puede haber aulas inteligentes, pero lo que tiene que haber son padres, con el nivel de estudios más alto posible y que se impliquen en la formación de sus hijos. Ésta es la conclusión a la que han llegado los autores del Informe de Inclusión Social en España 2009 de la Obra Social Caixa Catalunya. El coordinador del estudio, Pau Mari-Klose, es concluyente: “La educación de los padres es esencial en el logro escolar de los hijos”.

Y eso en un panorama en el que España continúa con un abandono prematuro escolar muy alto. De hecho, las cifras españolas (31%) duplican la media de la Europa de los 27 (15,2%). El argumento de los autores del estudio se sostiene en datos contundentes como que el 73% de los nacidos entre 1971 y 1980 cuyo padre tenía un título universitario también lo tiene, mientras que el porcentaje se reduce al 20% entre aquellos cuyo padre no tenía ninguna titulación.

Durante la presentación del estudio, Mari-Klose ha incidido en que esta influencia se detecta desde muy temprano. Concretamente, la etapa de educación infantil ya refleja estas tendencias. Así, aquellos padres con educación superior son 4,9 veces más proclives a escolarizar a sus hijos con 1 o 2 años, lo que, de acuerdo con los autores del estudio, “sitúa a los niños de entornos de bajo nivel educativo en situación de desventaja al inicio de la escolarización obligatoria”.

La evolución continúa siendo divergente a lo largo del ciclo vital en función del nivel de estudios de los progenitores. De esta forma, en igualdad de condiciones, los estudiantes de 15 años con madre universitaria logran 25 puntos más en las pruebas Pisa que aquellos cuyas progenitoras sólo tienen estudios primarios. Y es que el nivel de estudios de la madre es, según destacan los autores del estudio, el factor que más influye en el devenir educativo de los hijos. Así, hay 11,2 veces más jóvenes de 18 a 24 años que no tienen titulación de secundaria post-obligatoria en aquellos hogares en los que el nivel de estudios de la madre se queda en los primarios frente a las familias en las que los estudios maternos son universitarios.

LEE AQUÍ EL ARTÍCULO COMPLETO PUBLICADO EN EL PERIÓDICO EL MUNDO (22 de septiembre de 2009)

3 Agosto 2009

La buena educación, por Joaquín Calomarde / Artículo en EL PAÍS

Archivado en: EDUCACIÓN, PRENSA, REFLEXIONES — 112 @ 10:22

TRIBUNA: JOAQUÍN CALOMARDE

La buena educación

JOAQUÍN CALOMARDE 03/08/2009

Más de 30 años de democracia no han conseguido hacer de la educación una prioridad para los españoles. Este fracaso es dramáticamente constatable. Todos los gobiernos de la democracia han tratado de mejorar la educación, pero lo cierto es que no lo han conseguido. Este fracaso es, en primer lugar, achacable a la sociedad española en su conjunto y, en segundo lugar, al cúmulo ininterrumpido de leyes educativas emanadas de nuestro Parlamento sin el suficiente consenso y acuerdo mayoritario.

Desde hace muchos años, en las encuestas de opinión del CIS no se refleja una preocupación prioritaria por el estado de nuestra educación. Si a ello añadimos el fracaso histórico del liberalismo en España y el autoritarismo secular de la peor tradición patria, que ha hecho confundir hasta la saciedad autoritas con autoritarismo y potestas con un “viva Cartagena” permanente, estaremos en disposición de entender mejor este posmoderno hedonismo atrabiliario de la sociedad española, este desentendimiento respecto a la prioridad de la educación como motor de nuestra economía, sustento de nuestra democracia e instrumento privilegiado de mejora general de la convivencia, la concordia y el diálogo.

Pero si no mejoramos la educación, España no saldrá con bien de la actual crisis económica. Y tampoco lograremos encauzar una abulia general de siglos en lo concerniente a la perfección racional de la sociedad española.

Exceptuando el artículo 27 de nuestra Constitución -que proclama el derecho y la libertad de la educación en España- no ha habido en toda la democracia un acuerdo legislativo de carácter general y vinculante de los partidos mayoritarios en nuestro país, PP y PSOE. La tríada LOGSE, LOCE y LOE son manifestación clara de ese espíritu un tanto tribal que ha hecho imposible un verdadero diálogo educativo en las políticas mayoritarias referidas a materia. Todo ello, junto con la indiferencia general de grandes sectores, incluso supuestamente ilustrados, de la sociedad española, ha contribuido a una paulatina degradación de la calidad del sistema educativo español que es hoy resaltada por diversos organismos internacionales, y no negada por nadie en su juicio.

Ni las reformas “progresistas”, imbuidas de cierto aroma al Emilio de Rousseau, ni aquello que el PP denominó vuelta a la tradición histórica de los valores educativos, han hecho posible una consideración mayor de la importancia de nuestra educación. Y unas y otras, además, han contribuido a un claro enfrentamiento político resuelto con leyes educativas de ida y vuelta parlamentaria. Si a ello sumamos, el enfrentamiento, escasamente constitucional, entre autonomías y Gobierno central en materia educativa, obtendremos claro juicio de lo sucedido en estos años en torno al bien esencial para la democracia que es la buena valoración de la educación como legado histórico de la nación española a través de lo mejor y más fecundo de su cultura y del entramado cronológico de sus generaciones.

Burke y Larra estarían de acuerdo con lo expuesto. Nosotros nos hemos decidido a ignorarlos a ambos con igual saña y absurda ignorancia compartida.

Los valores que hacen posible la auténtica calidad educativa han estado normalmente ausentes del panorama político y social hispano. Son estos el cultivo del aprendizaje, el esfuerzo individual y colectivo para ello y la exquisitez de la excelencia. Junto con la práctica del diálogo individual y colectivo, cultural, pedagógico y político, esencia misma de la democracia europea. La democracia es paidea, educación. Si no es esto, antes o después, aparece yerma y condenada a una paulatina depauperación pública.

No es hora de ensayar nuevas leyes educativas generales. Ya han sido hechas todas. Lo que España precisa es un profundo diálogo educativo… y algo más: una conciencia mayor que la actual de la sociedad española respecto al valor intrínseco de la educación.

La salida de la actual crisis económica de España será peor y más compleja si descuidamos la calidad y valoración de nuestra educación. España no tiene futuro si no la mejoramos en tres sentidos: aumento de los conocimientos disciplinarios de nuestros estudiantes; valoración de la tradición histórica que somos, y un decidido apoyo a la ciencia, a la innovación y al conocimiento.

Todo ello mejorando de forma sustancial nuestra formación profesional -verdadero quicio de nuestras insuficiencias históricas en materia educativa desde la Ley General de Educación de 1970- y un denodado esfuerzo por modernizar, mejorar y llevar a buen puerto el proceso europeo de Bolonia en nuestra Universidad.

Pero nada de todo ello será suficiente, aún siendo absolutamente necesario, sino recuperamos el espíritu humanístico y liberal, dialógico y profundamente democrático del logos griego, si no emprendemos, tras las diversas “posmodernidades”, una vuelta a la tradición histórica que somos.

La sociedad española se debe a sí misma un esfuerzo colectivo, un esfuerzo que comprometa a todos, para lograr una mejor democracia, que es tanto como aspirar al bien más preciado que el cultivo de nuestro logos puede ofrecernos: educación, formación, más libertad.

21 Mayo 2009

Educación y Nuevas Tecnologías (2)

Archivado en: EDUCACIÓN, PRENSA — 112 @ 18:19
  • Gabilondo, ministro de Educación, con buen criterio y sentido común, matiza que el ordenador supone el 25% del lenguaje educativo. Según el ministro, “el ordenador será una herramienta más para el alumno, como el cuaderno, la calculadora o el material de dibujo”.

Ver noticia completa en http://www.magisnet.com   

 

 

19 Mayo 2009

EDUCACIÓN Y NUEVAS TECNOLOGÍAS / ARTÍCULO DE “EL PAIS”

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ELPAIS.COM

 

Los ordenadores no enseñan solos

Digitalizar las aulas puede ser un revulsivo en un panorama de alto fracaso escolar – Pero es sólo un comienzo: sin formación de profesores y buenos contenidos, nunca será suficiente

J. A. AUNIÓN 19/05/2009

Cuando en los años ochenta empezaron a aterrizar en las escuelas los hoy ya olvidados vídeos VHS, muchos creyeron que con ellos llegaba la revolución educativa. Pero esos aparatos nunca pasaron de ser un complemento, muchas veces marginal, de la manera clásica de enseñar y aprender.

Cuando en los años ochenta empezaron a aterrizar en las escuelas los hoy ya olvidados vídeos VHS, muchos creyeron que con ellos llegaba la revolución educativa. Pero esos aparatos nunca pasaron de ser un complemento, muchas veces marginal, de la manera clásica de enseñar y aprender. Así lo recordaba hace un par de años en el Congreso EducaRed el director de un instituto madrileño, para advertir, salvando las distancias, de que las herramientas tecnológicas, por sí solas, no significan nada, sobre todo en un aula. (más…)

29 Marzo 2009

El castellano, un tesoro / Artículo de José Manuel Huesa

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Tribuna de Opinión
Viernes 27 de Marzo de 2009
José Manuel González Huesa

A los españoles nos cuesta reconocer el valor de nuestros tesoros, sólo apreciamos su valor cuando lo destaca una persona extranjera. En su último libro, el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reconocía que no sabía hablar español pero que llevaba a sus hijas a un colegio bilingüe para que aprendieran uno de los idiomas del “futuro”.

Hoy el español (aunque la palabra correcta debería ser castellano) cuenta con 441 millones de seguidores y sólo es superado por el chino (incluyendo sus diferentes dialectos), con más de mil millones de hablantes; el inglés, con 500 millones; el hindi (lengua descendiente del sáncrito y usada en la India), con 450 millones.

Por tanto, el español ocupa el cuarto lugar en el ránking mundial, y sigue creciendo. Sólo en Estados Unidos, ya lo hablan 45 millones de personas, casi tantas como habitantes tenemos en España. Pero apenas apoyamos nuestro idioma y no estimulamos su uso. De hecho, en la propia España, cada vez damos más “patadas” al diccionario o la gramática que allá por 1492 puso en marcha Antonio de Nebrija. Aquí sólo ha habido un acontecimiento que llamara la atención: la creación en 1991 del Instituto Cervantes. Desde entonces no ha parado de crecer, con una plantilla actual de unas mil personas repartidas en más de 70 sedes en 44 países.

Y para algo que funciona, o quizá por eso, supone una lucha de poder entre el Ministerio de Asuntos Exteriores (su actual “propietario” o financiador) y el Ministerio de Cultura, con pocas competencias y con un ministro que también fue presidente del Cervantes, César Antonio Molina.

Otro de los negocios del español es el denominado “turismo idomático”. Según un informe del Instituto de Turismo de España (Turespaña), la enseñanza de nuestro idioma genera unos ingresos anuales de más de 460 millones de euros. Esta cifra incluye tanto el coste de los cursos, como el alojamiento, la manutención y el resto de gastos de los cerca de 240.000 “turistas del idioma” que vinieron a España.

En total, y según diferentes estudios económicos, la riqueza que genera el uso de la lengua española alcanza el 15 por ciento de nuestro Producto Interior Bruto. En números redondos, el castellano aporta anualmente una cifra cercana a los 150.000 millones de euros, y nuestro idioma proporciona, aproximadamente, el 18 por ciento del empleo total nacional.

A pesar de estas cifras, nada despreciables en un momento de crisis económica, nos falta dar el empuje necesario a nuestro principal “negocio” para convertirlo en una referencia y en nuestra principal embajada. En estos momentos, 14 de millones de personas de 90 países estudian español, pero apenas un 4,6 por ciento de las páginas webs están escritas en castellano. Algo tenemos que mejorar.

(Madrid, 27-03-09)

José Manuel González Huesa es director de la revista Perfiles y director general de Servimedia

24 Marzo 2009

El empeño de los profesores / Artículo de Josefina Pérez

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Publicado en el diario LA OPINIÓN (14 de marzo de 2009) www.laopinióndemurcia.es » Opinion

El empeño de los profesores

JOSEFINA PÉREZ. Miembro del Foro Ciudadano

En la prensa son noticia los sucesos extraordinarios negativos, pero no los acontecimientos que entran dentro de lo ‘normal’. A la prensa llegan los males que aquejan a la educación en forma de noticias negativas muy llamativas: niños golpeados por compañeros, profesores vapuleados, vejaciones grabadas. Se abunda en la imagen del profesor ‘quemado’ y despreciado por una sociedad ingrata. Tomar esta bandera apocalíptica y conseguir que cale entre el público hasta representar ‘la realidad de la educación en nuestro país’ responde a intereses de ciertos grupos políticos, sindicales o periodísticos. Quizá reflexionar sobre el sentido social de la rutina educativa no noticiable nos ayude a entenderla y gestionarla mejor.

La escuela, la educación que se da en ella, es la canalización de las oleadas de nuevos humanos jóvenes, que llegan a renovar un mundo que los recibe como herederos. Ese mundo trasciende a cada generación: estaba ahí antes de llegar nosotros y seguirá ahí una vez que nos hayamos ido. El ser humano no nace formado, tiene que hacerse durante una larga infancia y juventud a través de la educación, que no perpetúa la naturaleza del niño, sino que le plantea sucesivos retos para llevarlo a ser adulto.

Los profesores cumplimos el encargo social de enseñar a los jóvenes el mundo al que han llegado y ayudarles a aprender las habilidades necesarias para manejarse en él y mantenerlo. Somos como el mayordomo y el ama de llaves que enseñan su propiedad al heredero; le hacen recorrer sus estancias; le señalan las goteras, las mejoras que se han hecho y cómo se enciende la luz. Tenemos muy claro que las llaves son suyas y que tendrán el mundo en sus manos para hacer de él lo que quieran o puedan. Pero es imprescindible que lo conozcan, no nos conformamos con dejarlos entretenidos en el jardín, porque cuando nosotros no estemos, ellos tendrán que ocuparse de todo.

Les enseñamos a resolver ecuaciones; explicamos la Segunda Guerra Mundial y los Derechos Humanos; los principios de la nutrición; las fuerzas físicas; les hacemos ver la potencia estructural del lenguaje, que con veinticuatro fonemas permite decir todo lo imaginable; los llevamos de viaje; trenzamos con ellos palabras en otro idioma; practicamos cómo calentar los músculos, cómo hacer funcionar las máquinas, cómo distinguir las músicas del mundo y pintar al modo cubista. Para aprender tienen que leer, comentar textos o imágenes, redactar composiciones, buscar información, utilizar las nuevas tecnologías, hacer debates, argumentar y trabajar en equipo. En fin, enseñamos Matemáticas, Geografía e Historia, Filosofía, Biología, Física, Lengua, Literatura, Idiomas, Tecnología, Música, Educación Física, Plástica, Ciudadanía y todas esas habilidades que engloban las técnicas de estudio y destrezas de aprendizaje. Queremos al mundo y queremos a nuestros alumnos y alumnas y esperamos que en el futuro cada uno de ellos encuentre su lugar.

¿Qué condiciones permiten llevar adelante este proceso de enseñanza-aprendizaje? Por un lado, los profesores tenemos que conocer bien ese mundo que hemos de enseñar. Por otro, los alumnos tienen que dejarse conducir y esforzarse por aprender. Los profesores necesitamos una buena formación. La ‘hacienda cultural’ es ya tan grande y cambia tan deprisa que incluso a veces nos perdemos nosotros en ella. Por eso la Administración educativa debe dar prioridad a la formación del profesorado.

Para seguirnos, los alumnos necesitan atención y esfuerzo. Conviene recordar que la relación entre profesores y alumnos es desigual. Aunque sea un servicio público de una sociedad democrática, la educación se basa en la autoridad de los adultos sobre los jóvenes. Nuestros escolares no son una ‘minoría oprimida’ por el sistema, sino una oleada de juventud instruyéndose en los rudimentos del conocimiento bajo la autoridad de los profesores. En una escuela del barrio han escrito esta pintada: “Dejar (sic) a los niños en paz”. Cuando la escuela ‘deja en paz’ a los niños, entonces los encontramos en las minas, en los telares o en sitios terribles. Lo peor que le puede pasar a un niño es que no le eduquen, que los adultos que tienen responsabilidad sobre él lo dejen abandonado a sus propias fuerzas.

Por ello es necesario un compromiso social por la educación: los padres tienen que confiar en el profesorado y han de inculcar buenos hábitos a sus hijos; la Administración tiene que respaldar la autoridad del profesorado, y la sociedad valorar su labor.

¿Por qué hay tanta confusión sobre cosas tan sencillas? Quizá a nuestra generación adulta no nos guste el mundo que ‘tenemos que enseñar’, complejo, inabarcable, cruel y repugnantemente injusto. También pasa que no soportamos ver a los chicos aburridos, enfadados, infelices. Nos resistimos a sostener la tensión de imponerles límites y preferimos tenerlos contentos. Andamos demasiado ocupados en nuestras cosas y los conformamos dándoles a consumir todo lo que exigen.

Si tenemos claro el valor de la educación, no podemos tirar la toalla. Quizá sea más difícil educar ahora, pero hay que seguir haciéndolo. También nosotros hicimos trizas el legado de la educación nacional-católica del franquismo. Dejemos a los jóvenes que hagan y deshagan en el futuro lo que mejor les parezca y asumamos ahora nosotros la tarea de educarlos.

forociudadano.org

16 Marzo 2009

Decálogo de un juez

Archivado en: EDUCACIÓN, PRENSA — 112 @ 19:11

 

DECÁLOGO DE UN JUEZ

 Emilio Calatayud, un juez de Granada conocido por sus sentencias formativas, ha escrito el libro Reflexiones de un juez de menores en el que expone el siguiente  “Decálogo para formar un delincuente”:

1.      Comience desde la infancia dando a su hijo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

2.      No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

3.      Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto le animará a hacer cosas más graciosas.

4.      No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

5.      Recoja todo lo que él deja tirado, libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbra a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6.      Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

7.      Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

8.      Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

9.      Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

10.  Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

8 Mayo 2008

Pizarras con tizas en la era de Interet / Artículo de EL PAÍS

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La Red sigue infrautilizada en las aulas españolas a pesar de su potencial educativo – Más del 80% de los alumnos de la ESO no usan nunca o casi nunca los ordenadores de clase

ABEL GRAU 08/04/2008

Internet es una herramienta educativa sin precedentes. Nunca antes los estudiantes habían contado con semejante volumen de información. Un acceso ilimitado a cientos de recursos, desde bibliotecas, revistas científicas y enciclopedias actualizadas al minuto, hasta mapas, archivos, fotografías y vídeos. “Es como un espejo mágico en el que hacer aparecer lo que se necesita. Es el sueño de cualquier maestro”, resume Pere Marquès.

Internet es una herramienta educativa sin precedentes. Nunca antes los estudiantes habían contado con semejante volumen de información. Un acceso ilimitado a cientos de recursos, desde bibliotecas, revistas científicas y enciclopedias actualizadas al minuto, hasta mapas, archivos, fotografías y vídeos. “Es como un espejo mágico en el que hacer aparecer lo que se necesita. Es el sueño de cualquier maestro”, resume Pere Marquès, profesor del departamento de Pedagogía aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Información, sin embargo, no equivale a conocimiento, como precisan los especialistas. La Red sólo contribuye a mejorar el rendimiento académico si los profesores saben cómo aprovecharla. Y es difícil constatarlo, en parte porque Internet y, en general, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), son un recurso infrautilizado en Primaria y Secundaria. Su adopción, sin embargo, puede abrir la puerta a una nueva era del sistema educativo en el que las clases contarán también con el potencial creativo de los alumnos. El flujo bidireccional puede enriquecer.

Algunos especialistas imaginan un futuro en el que el maestro dará clase pulsando sobre una pizarra digital interactiva conectada a Internet. Desde allí encargará, por ejemplo, un trabajo sobre células madre. Los alumnos trabajarán colectivamente comunicados mediante servicios de mensajería instantánea y recabarán datos en motores de búsqueda. Accederán a las últimas noticias en diarios y revistas especializadas y lo ilustrarán con fotos de Flickr y vídeos de YouTube. Colgarán el resultado en un blog colectivo y lo presentarán oralmente en clase. Los padres podrán seguir los progresos de sus hijos consultando el blog desde casa. “Es necesario adecuar los sistemas de educación actuales a Internet. Muchos de los efectos positivos de la Red están aún por descubrir”, observa José Antonio Millán, editor digital especializado en cultura y nuevas tecnologías.

Se trata de un panorama ideal, técnicamente factible aunque lejano. El problema ya no es el número de ordenadores por alumno (uno por cada seis en Secundaria), sino que los centros no se acostumbran a usar Internet y las TIC en las aulas. Cerca del 98,7% de los alumnos de Primaria, ESO, Bachillerato y FP aseguran haber utilizado alguna vez un ordenador en clase. Sin embargo, cuando se les pregunta si han empleado Internet, el porcentaje desciende considerablemente, sobre todo en los cursos inferiores. La tercera parte de los estudiantes de segundo ciclo de Primaria, un 29,9%, responden que no han utilizado la Red nunca. Son cifras del Informe sobre la implantación y el uso de las TIC en los centros docentes de educación primaria y secundaria (cursos 2005-2006), del Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (CNICE) y la empresa educativa Red.es. El objetivo que establece la nueva ley educativa (LOE) es que las TIC estén presentes en todas las asignaturas y que los alumnos las dominen al acabar la ESO.

El problema es que los terminales siguen estando restringidos a las aulas de informática, a las que los docentes sólo acuden ocasionalmente, según afirma Marquès, especialista en las aplicaciones educativas de las TIC. “Hay que sacar los ordenadores de esas aulas e instalarlos en todas las clases”, añade. Su propuesta es colocar una pizarra digital en cada aula. Consiste en un ordenador con Internet conectado a un videoproyector que muestra los contenidos en la pizarra. Así, el profesor puede compartirlos con los alumnos, ya se trate de noticias de actualidad, vídeos de YouTube o simulaciones sobre el funcionamiento del Sistema Solar. Los profesores que han empezado a utilizarla no dudan de su utilidad. “Con la pizarra digital, se le encarga al alumno que haga una síntesis de la historia del Imperio Romano de seis diapositivas con 10 líneas de texto en cada una. Luego la presenta en clase con Powerpoint ante sus compañeros, que le hacen preguntas”. Con este tipo de actividades, sostiene Marquès, se consigue que el chico desarrolle la capacidad para sintetizar y argumentar y que mejore su expresión oral.

Las pizarras digitales interactivas cuestan entre 1.700 y 2.000 euros y son un recurso más para mejorar el uso de las TIC e Internet en las escuelas. En el Reino Unido, el país que lidera su difusión en la Unión Europea, funciona desde hace más de cuatro años. Un informe del departamento de infancia, escuelas y familia británico de 2007 constata que su uso ayudó a mejorar el rendimiento de los estudiantes de Primaria en materias como ciencia, matemáticas y lengua. También se aplican en Canadá y en Australia. En México, la Administración prepara un plan de difusión de unas 100.000 pizarras digitales en Primaria junto a un software desarrollado en colaboración con la enciclopedia Encarta, según enumera Marquès. En España, las pizarras digitales se están empezando a instalar desde hace dos años en algunas comunidades autónomas, como Aragón, Valencia y Cataluña, donde funcionan unas 300, según el departamento de Educación catalán. En otras, como Madrid, la Consejería de Educación ya está empezando a estudiar su difusión en centros educativos.

Es una herramienta que contribuiría a ampliar el uso de Internet en las clases, que en Secundaria y en el Bachillerato es alarmantemente bajo. Entre el 60% y el 89% del alumnado de ESO y Bachillerato afirma no utilizar nunca o casi nunca los PC de su centro. Y cuando lo hacen, los usan mayoritariamente para trabajar con los procesadores de textos y escribir trabajos. Internet queda siempre en segunda posición. El trabajo con las TIC sólo vuelve a incrementarse en los ciclos de FP, donde abundan las aplicaciones técnicas.

Los especialistas, sin embargo, insisten en advertir de que, evidentemente, un mayor uso de Internet no conlleva automáticamente un aumento del rendimiento escolar. “Es una fuente de información, sí, pero otra cuestión es si los estudiantes adquirirán el conocimiento para usarlo productivamente. Yo lo llamo la ilusión de la información: es decir, creer que Internet, por el hecho de proporcionar un acceso inmenso a la información, también ha de educar necesariamente. Eso es algo que depende”, sostiene el profesor Andrea diSessa, del departamento de Psicología Educacional de la Universidad de California, en Berkeley (Estados Unidos). “Considero Internet enormemente positiva. Pero su fuerza depende de cómo profesores y educadores aprovechen su potencial”, añade DiSessa, a través del correo electrónico.

La solución consiste en cambiar el sistema educativo para adecuarlo a las TIC, y no al contrario. “Todavía no conocemos si el uso de las tecnologías mejora el aprendizaje porque el sistema educativo está muy vinculado con la forma de evaluación tradicional, de manera que aún no sabemos cómo valorar la competencia digital ni si estimula algún tipo de creatividad”, sostiene Mariano Segura, director del CNICE. “Cuando hablamos de alfabetización digital, aún seguimos entendiéndola asociada a la ofimática, con los procesadores de textos y hojas de cálculo, etcétera”, explica. “El 90% de los profesores tiene ordenador para prepararse las clases, pero sólo el 20% lo aplica en el aula, y lo hace centrándose en la ofimática, sin aprovechar todas la posibilidades que le ofrecen las TIC”. El reto es transformar la metodología educativa para aprovechar todo lo que permite la Red y el resto de TIC. “La cuestión no es sólo enseñar a buscar información sobre matemáticas, sino comprender cómo se puede emplear la tecnología para mejorar la enseñanza de las matemáticas. Es algo que está por desarrollar”, añade Segura.

Cualquier nuevo programa educativo, sostiene el director del CNICE, ha de basarse en cuatro pilares: la necesidad de contar con mejores equipos, garantizar la conectividad a Internet, la creación de contenidos y, finalmente, la formación del profesorado, la mayoría del cual dispone de una alfabetización digital básica, según Segura.

Para mejorar el rendimiento académico es imprescindible combinar Internet con las buenas prácticas de los profesores, según vaticina Marquès desde Barcelona. “Cuando se da este binomio se producen mejoras tremendas en el aprendizaje y se consigue que el alumno construya conocimiento a partir de la información”.

Todos los especialistas coinciden en que es necesario que el profesor sepa qué exigir a los alumnos. “Si se le encarga un dossier de 200 páginas sobre un tema determinado, es probable que el estudiante recurra a El Rincón del Vago

[una web que suministra trabajos académicos] o que lo corte y pegue de cualquier enciclopedia sin mirarlo”. Existe un abanico de buenas prácticas, como el que recoge Marquès en su web, para evitar tales abusos. “A veces es tan sencillo como pedir al alumno que exponga su tema ante sus compañeros”, añade Segura.

La posibilidad de trabajar en grupo es una de las grandes oportunidades desaprovechadas. Más del 70% del alumnado de Bachillerato responde que fuera del centro emplea el ordenador para la comunicación (email y chats) entre una vez al mes y todos los días. Todo ese uso reservado para el tiempo extraescolar podría reconducirse para clase. “Internet se ha de aplicar de manera creativa en las aulas, aconseja Millán, especialista en TIC. En este nuevo panorama educacional, no sólo los profesores jugarán el papel clave que siempre han desempeñado. Ahora los estudiantes también podrán asesorar al profesor en el uso de las TIC. “Aquí hay una cuestión más profunda y que consiste en comprender y respetar la competencia de los estudiantes. Esto no está de moda en muchos centros, donde se supone que son los profesores los que dan las respuestas a los alumnos. Pero la mayoría de las investigaciones muestran que los estudiantes tienen ideas excelentes, sólo hay que escucharles”, observa DiSessa. El trabajo con las TIC en las escuelas se plantea como una necesidad. Hasta ahora los chicos aprenden el uso de las TIC mayoritariamente con la familia (el 30%), seguido por el manejo que adquieren ellos solos (28%), enseñados por los profesores (17%) y con los amigos (10%), según el informe de Educación. Si continúa dejando tanto peso a la formación en el hogar, se puede incrementar el desnivel de competencias digitales, porque los hijos de padres con estudios superiores parten con ventaja en acceso a ordenadores, en conectividad a Internet y en conocimiento del medio.

Internet, junto a las demás TIC, no ha hecho más que llegar a las aulas, pero ya señala el camino de una profunda transformación del modelo educativo que implicará no sólo a los alumnos y los profesores, sino también a los centros y a la Administración.

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