BLOG DE LENGUA / Juan Antonio Belmonte (IES SANJE)

25 Septiembre 2009

LITERATURA DESDE NEOCLASICISMO A 98

Archivado en: BACHILLERATO, LECTURAS — 112 @ 18:23

Rima XL: “Su mano entre mis manos…” (Bécquer) / Versión videomusical

Archivado en: LECTURAS, MISCELÁNEA — 112 @ 12:40

 

poema bécquer

    

15 Julio 2009

MURIÓ DE HAMBRE

Archivado en: ARGUMENTAR, DICTADOS, LECTURAS — 112 @ 08:32

Murió de hambre. Un hermano nuestro ha muerto de hambre, en Madrid, en pleno día, sobre el empedrado de la calle. Esta noticia es de ayer, pero lo mismo podría ser de la víspera, o de la antevíspera, o de hace un mes, o ciento. La fiera tiene su cubil y su ración de carne palpitante; pero hay en estas sociedades que se llaman a sí propias civilizadas hombres que carecen de un boquete bajo techado en que cobijarse y que, faltos de todo, se acuestan donde los perros vagabundos repugnarían hacerlo, y viven -o mueren, ¿no sería mejor?- de lo que sería un detritus hasta para los gusanos que surgen y se regodean en los cuerpos muertos. ¡Pobres transeúntes de la vida, consagrados reyes de la creación por decreto de la Historia Natural que enseñan en los colegios, y destituidos de cuantos derechos alcanzan a los micos!

Bueno, pues al día siguiente de celebrarse una fiesta de Caridad por la aristocracia, un hombre en Madrid murió de hambre.

Alejandro Sawa: Iluminaciones en la sombra (1901)

28 Mayo 2009

Dictado y microrrelato alegórico: La isla

Archivado en: DICTADOS, LECTURAS, MICRORRELATOS — 112 @ 18:30

Unos niños que habitan en una isla pasan su tiempo cantando, danzando y riendo alegremente. La isla está rodeada de precipicios, pero ellos no los ven porque la isla está circundada en toda su extensión por unos altos muros. Éstos, lejos de ser una limitación a su libertad, les dan la seguridad y la protección que necesitan para no ver los peligros que les rodean. Esa seguridad es la que hace posible su alegría y su felicidad. Pero un día alguien pensó que esos muros impedían ser libres a los niños, así que una noche los eliminó, pensando que con eso les hacía un favor. Sin embargo, a la mañana siguiente los niños no cantaban, ni bailaban, ni reían: mudos de horror, permanecían abrazados unos con otros en la parte más alta de la isla, sin atreverse a moverse por miedo a caer por los precipicios.

G.K. Chesterton

22 Mayo 2009

Dictado y microrrelato: El desencantado arrepentido

Archivado en: DICTADOS, LECTURAS, MICRORRELATOS — 112 @ 12:26

El desencantado se arrojó a la calle desde el décimo piso.  A medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común…, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo: había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.

   Gabriel García Márquez

 

16 Mayo 2009

Dictado y microrrelato: El espejo

Archivado en: DICTADOS, LECTURAS, MICRORRELATOS — 112 @ 11:37

 

Un campesino chino se fue a la ciudad para vender su arroz. Su joven  mujer le dijo:

—Por favor, tráeme un peine.

En la ciudad, el campesino vendió el arroz y bebió con unos compañeros.  En el momento de regresar se acordó de su mujer. Le había pedido algo,  pero ¿qué era? No podía recordarlo. Así que compró un espejo en una  tienda para mujeres y regresó al pueblo. Entregó el espejo a su mujer y marchó a trabajar sus campos. Ella se  miró en el espejo y se echó a llorar. Su madre, que la vio llorando,  le preguntó la razón de aquellas lágrimas. La joven mujer le dio el  espejo diciéndole:

—Mi marido ha traído a otra mujer.

La madre cogió el espejo, lo miró y le dijo a su hija:

—No tienes de qué preocuparte, es muy vieja.

                   Cuento popular chino anónimo

10 Mayo 2009

Dictado y microrrelato: El hogar

Archivado en: DICTADOS, LECTURAS, MICRORRELATOS — Etiquetas:, , , — 112 @ 11:24


La niña sólo tenía cuatro años. Sus recuerdos, probablemente,
ya se habían desvanecido y su madre, para hacerla consciente del cambio inminente
que les esperaba, la llevó hasta la cerca de alambre de espino. Desde
allí, de lejos, le enseñó el tren.
—¿No estás contenta? Ese tren nos llevará a casa.
—Y entonces ¿qué pasará?
—Entonces ya estaremos en casa.
—¿Qué significa estar en casa? —preguntó la niña.
—El lugar donde vivíamos antes.
—¿Y qué hay allí?
—¿Te acuerdas todavía de tu osito? Quizás encontraremos también
tus muñecas.
—Mamá, ¿en casa también hay centinelas?
—No, allí no hay.
—Entonces, de allí, ¿se podrá escapar?

 
                                           Autor: Istvan Orkeny

NOTA: Después de leer este minicuento podemos rescatar las palabras
de Ernesto Sábato:
"La literatura no es un pasatiempo ni una evasión sino una forma,
quizá la más completa y profunda, de examinar la condición humana".

 

9 Marzo 2009

Dictado y microrrelato: “La montaña”, de Enrique Anderson Imbert

Archivado en: DICTADOS, LECTURAS, MICRORRELATOS — 112 @ 23:13

 

LA MONTAÑA

El niño empezó a trepar por el corpachón de su padre, que estaba amodorrado en la butaca, en medio de la gran siesta, en medio del gran patio. Al sentirlo, el padre, sin abrir los ojos y sotorriéndose, se puso todo duro para ofrecer al juego del hijo una solidez de montaña. Y el niño lo fue escalando: se apoyaba en las estribaciones de las piernas, en el talud del pecho, en los brazos, en los hombros, inmóviles como rocas. Cuando llegó a la cima nevada de la cabeza, el niño no vio a nadie.

-¡Papá, papá! -llamó a punto de llorar.

Un viento frío soplaba allá en lo alto, y el niño, hundido en la nieve, quería caminar y no podía.

-¡Papá, papá!

El niño se echó a llorar, solo sobre el desolado pico de la montaña.

Enrique Anderson Imbert


27 Noviembre 2008

Dictado y fábula: El labrador y el árbol

Archivado en: DICTADOS, LECTURAS, MICRORRELATOS — 112 @ 20:28

   En el campo de un labriego había un árbol estéril que únicamente servía de refugio a los gorriones y a las cigarras ruidosas. El labrador, viendo que no era productivo, se dispuso a abatirlo y descargó contra él su hacha. Los gorriones y cigarras le suplicaron  que no abatiera su asilo, para que en él pudieran cantar y agradarle a él mismo. Pero no hizo caso y le  asestó un segundo golpe, y luego un tercero. Cuando ya había hecho una raja al árbol, vio un panal de abejas y probó y gustó su miel. Enseguida arrojó el hacha, honrando y cuidando desde entonces el árbol con gran esmero, como si fuera sagrado.

   Mucha gente hay que hace un bien sólo si de él recoge beneficio, no por amor y respeto a lo que es justo. Haz el bien por el bien mismo, no porque de él vayas a sacar provecho.

16 Octubre 2008

La lectura y los valores humanos, por Antonio Pérez

Archivado en: LECTURAS, MISCELÁNEA — 112 @ 23:22

LA LECTURA Y LOS VALORES HUMANOS 
Antonio Pérez

El lenguaje es una facultad maravillosa que ha sido concedida a distintas especies de seres vivos para relacionarse entre sí o intercambiar información. El lenguaje verbal es una facultad específicamente humana. La palabra es un elemento milagroso, articulador, espina dorsal de toda comunicación humana. La palabra proyecta una potencia formidable: tremenda fuerza creadora y capacidad evocativa; es un elemento esencial en toda relación interpersonal. La palabra encierra un germen vivificante o un gusano destructor, según se emplee, al igual que todos los demás actos que ejecuta el hombre. La palabra escrita es, puede ser, una herramienta precisa, rigurosa, solemne y perdurable. Es el medio por excelencia para describir o interpretar la realidad y expresar emociones, sentimientos, deseos, fracasos, aspiraciones, anhelos, desengaños, en suma, toda experiencia personal, real o imaginaria, y toda vivencia espiritual, pues al fin y al cabo, la especificidad de esta función es inherente a la persona. La palabra es un vehículo idóneo para la comunicación. Y la palabra escrita es como si el verbo quedara cincelado en piedra, como el manejo de una materia dúctil y maleable, cuando la líquida tinta se adhiere al papel; fija y estable cuando ésta se seca y el texto queda petrificado.

Afortunadamente, la palabra existe, para consuelo del hombre. Y existe también la comunicación y su necesidad. Existen, pues, mensajes que comunicar. Gracias a Dios, por poder contar con un instrumento sutil, excelente y sublime capaz de expresar la belleza, el amor, la tristeza, la soledad, la consolación, el pensamiento; con un soporte para las relaciones sociales; con la poesía, o la palabra esencial, pura y descarnada. Importante debe ser también el mensaje, el contenido que se transmite, pese a que muchas veces éste quede reducido a la mera forma, al adorno externo del envase, a lo superficial, pues la literatura, por ser el arte del uso de la palabra puede ceñirse a esta ensimismada función. 

Los mensajes se pueden adscribir a distintas categorías de contenido. Por lo cual, es necesario que exista un mensaje integrador, fundamental, que incluya y dé sentido a todos los demás. Una razón última, absoluta, que los justifique a todos. Un mensaje superior y verdadero. Si esto así no fuera, no habría necesidad de comunicar nada, o la maravillosa perfección de esta facultad no se correspondería con un objeto digno de ser transmitido. La palabra no puede ser un hueco cascarón que retiñe en un inmenso vacío existencial y deja al hombre huérfano, perdido en un océano de sombras.

La razón de ser de la literatura es crear, fijar, instruir, educar, entretener, acompañar e indagar en la representación de todas las realidades posibles (gracias a ella); transmitir valores, reflexionar acerca de la condición humana, la vida, la muerte y nuestro paso por el mundo. El libro es un medio eficaz y único y para compartir con el lector los valores de un mundo real o ficticio, para interpretar la realidad representada, dar a conocer formas de pensamiento, expresar contenidos mentales o espirituales, relativos al mundo, la sociedad, la persona o cualquier tipo de relación. Es también un medio idóneo para fijar y asentar el lenguaje, enriquecerlo y preservarlo, perpetuando voces para que no caigan en desuso en una lengua, por avatares históricos, por ignorancia del propio bagaje cultural que tiene un pueblo -o precisamente por la falta de lectura-, y que conviene desempolvar antes de recurrir a la importación de vocablos extraños.
La literatura no es, no debiera ser un artículo de consumo para atiborrar la mente de confusión y abotargarla con fábulas que no despiertan o no invitan al lector a desear una realidad mejor o más bella. Debe más bien orientarle, sugerirle y alentarle en su búsqueda personal. No se pretende aquí menospreciar la importancia del esparcimiento, sino realzar la labor educativa que la lectura debe ejercer. El libro puede y debe ser el mejor amigo, la mejor guía que oriente e ilumine la senda de nuestra adolescencia y juventud con modelos estimulantes, valores ejemplares a imitar o admirar. En la quietud y el silencio, el ser humano encuentra el reposo necesario para leer y meditar, para acallar su alma y ordenar su casa.

¡Qué privilegiado es el ser humano por el hecho de disponer de la palabra, de la lectura y la literatura para expresar y comprender ideas y mensajes, más livianos o más graves, sin excluir nada de lo que se puede abarcar! No es un don cualquiera éste, no es una facultad intrascendente. Es la capacidad que dignifica y eleva a la persona al nivel que le corresponde como criatura de Dios para relacionarse, para entablar contacto y abrirse al mundo, para conocer y comprender a otras culturas, a nosotros mismos, a nuestros semejantes; para recibir y emitir mensajes, no a ras de cotidiana supervivencia, sino cargados de la razón que justifica su existir. Para intentar comprender el mundo, para instruirse y orientarse. Porque la palabra bien usada ennoblece, ayuda al ser humano a ocupar su sitio, a ser más sensible y más amable con los demás. Es más fácil amar, es imposible no hacerlo cuando se comprende. De aquí se deduce la necesidad de un mensaje fundamental. El hombre vive para conocerlo y manifestarlo. O lo que es lo mismo, la verdad existe. Es posible acceder a ella por la palabra: leyendo, libando néctares en el jardín de la literatura. Y el hombre cuenta con un recurso excelente para llegar a conocerla y proclamarla. Este es el objeto de su vida y esta ha de ser su meta. En el principio era el Verbo…

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